ALESSANDRO DE GIORGI TOLERANCIA CERO PDF

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Author:Fegal Kagabei
Country:Ethiopia
Language:English (Spanish)
Genre:Technology
Published (Last):13 December 2016
Pages:141
PDF File Size:9.26 Mb
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ISBN:487-8-21876-348-9
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Con esto Barak quiere mostrar, por una parte, el proceso de supre- sin de los problemas sociales en los trminos en los que haban sido tratados en periodos anteriores; por otra, el hecho de que las nuevas APNDICE representaciones de los mismos problemas sociales tienden a temati- zarlos exclusivamente en trminos de peligro, inseguridad y necesidad de control.

Emergencias de fin de siglo. Porque el Enemigo es un dato permanente. No forma parte de la situacin de emergencia, sino del estado normal de cosas. Presenta La incubacin de la amenazas tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra y quiz todava ms ; de esta forma aqul se inserta en el sistema como una zero tolerance fuerza de cohesin Marcuse, H.

Aparecen, por tanto, nuevas representaciones de la segmentacin social: si la integracin es definida por la posibilidad de acceso al mer- cado, la exclusin del mismo comporta ser percibido y descrito como peligroso, como delincuente potencial, como clase de riesgo. As, por Tolleranza zero ejemplo, escribe Rose: Debido a que se entiende la civilidad como afi- abbiamo questo in comune liacin por el consumo, las prcticas divisorias estn siendo reconfigu- zero tolleranza per davvero radas para problematizar ciertas personas, sectores y locales para la ultima frontiera especfica atencin reformadora: la underclass, los excluidos, los mar- ora ginados Rose, N.

Re-figuring the Territory spirali di piramidi sociali of Government, en Economy and Society, vol. A la descripcin ofrecida por Rose de la transicin hacia la distin- cin entre affiliated y marginalized, que se refiere al concepto de Assalti Frontali, Banditi, comunidad, podemos aadir la distincin, tambin significativa, entre seduced y represed, propuesta por Z.

Bauman Is There a Postmodern Society? Emergencia Creo haber concluido. Pero todava se podra aadir algo ms. En Italia ha explotado la ensima emergencia: esta vez se llama microcriminalidad. Ella ocupa cotidianamente las primeras pginas de los peridicos y el primer cuarto de hora de las noticias de televisin desde hace dos meses a esta parte. Robos y daos a indefensos jubilados, agresio- nes delante de las ventanillas de Bancomat, hurtos y atracos que terminan en homicidios. No es posible continuar as.

Las estadsticas sobre criminalidad relativas a los prime- ros seis meses del ao , difundidas cada da en todos los diarios, revelan que la situacin es muy seria pero que todava se puede hacer algo.

Eso s, siempre y cuando se acte con rapidez; de otro modo, corremos el riesgo de que los ciudadanos hagan justicia por su cuenta. Es ms, ya han comenzado a hacerlo. No aceptaremos un clima de Far West. Los ciudadanos deben depositar su confianza en las ahora ya un reflejo condicionado, un fenmeno de pavlo- instituciones. Pero es as como se construye el imaginario de un gobierno que, pasados los fuegos de artificio por la colectivo y el sentido comn: presentando como un hecho liberacin de Kosovo, puede volver a hacer notar su presen- consumado aquello que no lo es.

Todo el arco constitucional se tensa para lanzar su flecha Porque un jubilado debe poder ir tranquilo a buscar su envenenada contra el ltimo enemigo pblico.

En este delirio colectivo resulta legtimo disparar contra Si su pensin alcanza o no para la compra, poco importa: un ladrn desarmado para defender la propiedad, resulta para esto sirven los enemigos pblicos. El gobierno te posible disparar contra los montenegrinos en pateras para garantiza la pensin y te tutela contra quienes te la quieren combatir el contrabando de cigarrillos y contra los albane- quitar. Ni una palabra, en estos meses, respecto al fondo social Pero, realmente ha aumentado tanto la criminalidad en de los problemas, ni una palabra sobre el reaseguro pbli- Italia?

Un poco s, es cierto. Pero las estadsticas especial- co salvo las promesas de ms polica en las calles , ni una mente aquellas aparecidas en los ltimos meses dicen muy palabra respecto al escenario de Estado policial que va en poco.

Y, normalmente, menos de cuanto se quiere hacer contra de la democracia al crear enemigos internos. Antes bien, por la forma en que han sido concebidas, Slo dos palabras que hemos visto pronunciadas de no dicen realmente nada. Lo que s sucede es que asusta el modo obsesivo, tanto por la derecha como por la izquierda: tono, asusta el fundamentalismo que emerge del debate casi una frmula mgica, una invocacin cuya resonancia pblico en curso.

En consecuencia, basta. Basta de laxitud, basta de excar- Probemos ahora de trazar algunos puntos sobre este celaciones fciles, basta de puerta abierta al Adritico, basta objeto del deseo, sobre el ltimo producto incubado por de concesin indiscriminada de medidas alternativas a la los norteamericanos que el provincialismo italiano ha con- detencin.

Una anotacin: constituye un hecho ordinario que a las estadsticas sobre criminalidad en Italia le acompaen los datos sobre inmigracin extracomunitaria no sobre aque- lla irregular: sobre la inmigracin tout court. Parece ser Zero Tolerance Ventanas rotas Zero tolerance es, en realidad, algo que resulta difcil de En , un criminlogo y un docto en poltica norteameri- definir: es ms una nueva retrica poltica, casi una tenden- cano firmaron un artculo con el sugestivo ttulo de Bro- cia subcultural o una filosofa popular, que una estrategia ken Windows ventanas rotas en la Monthly Review.

Zero tolerance slo es en Los dos autores avanzaban una hiptesis que ms que parte una estrategia de seguridad urbana. La historia pertenecer a la esfera de la ciencia poltica o de la crimino- misma de la expresin lo demuestra: a partir de , en lo loga parece provenir directamente del sentido comn: tocante al contexto norteamericano pero rpidamente existe un ligamen entre simple degradacin urbana y ver- tambin en Europa , se comenz a hablar de zero tolerance dadera y propia criminalidad.

De la droga a la territorio de comportamientos desviados e incluso pro- microcriminalidad, a la pedofilia, al abandono y fracaso piamente criminales, tanto ms probable resultar que en escolar: zero tolerance va bien para todo. La tesis, ele- ca un complejo de estrategias encaminadas a reducir drsti- mental, viene as ejemplificada por los dos autores: si una camente la frecuencia y la gravedad de determinados fen- ventana de un edificio en desuso es rota por alguien, y no se menos percibidos como socialmente indeseables, pero repara de forma urgente, rpidamente todas las dems ven- esto es insuficiente para decir que constituye una verdade- tanas sern destrozadas y, en algn momento, alguien ra y propia orientacin poltica.

Se puede sostener que zero entrar con malas intenciones en el interior del edificio y, tolerance encierra un complejo de estrategias de control y poco tiempo despus, todo el edificio se convertir en esce- prevencin de la criminalidad; pero tambin aqu cabra nario de comportamientos vandlicos.

En otros trminos, preguntarse: de qu criminalidad se habla? La degradacin eleva el umbral de indiferencia de la cada vez ms el lenguaje poltico y, en particular, el vocabu- comunidad urbana hacia las diversas formas de desviacin, lario de la poltica criminal. Zero tolerance, modelo con la consecuencia dramtica de producir la consolida- Nueva York y modelo Giulliani constituyen expresiones cin de culturas criminales2.

Intentemos ahora clarificar Kelling, es que no se puede pensar en reducir la criminalidad qu es zero tolerance, de dnde nace, cules son sus presu- en las calles de las grandes ciudades sin producir una drsti- puestos tericos y cules las consecuencias.

La polica debe volver a desarrollar aquel rol de tuteladora del orden de la comunidad que haba tenido en el inicio de su propia historia, antes de que fuera transformada en un dispositivo que slo se activa despus de das: que despus se trate de normas jurdicas, de juicios que un delito ha sido cometido. La polica, antes que ocupar- morales o de convicciones estticas, poco importa. Rudolph Giulliani fue elegido alcalde de Nueva York en el Substancialmente, esto significa que la polica debe mes de enero de Su campaa electoral se aboc ente- reprimir aquellos comportamientos que, aun no constitu- ramente al tema de la criminalidad, de la seguridad, de la yendo propiamente un delito, resultan sin embargo moles- recuperacin de Nueva York de la degradacin urbanstica.

Hablamos aqu, obvia- vehculos en los semforos, la prostitucin callejera, la mente, de la delincuencia callejera, porque es respecto de embriaguez en lugares pblicos, la presencia de sin techo esta ltima que se concentran las preocupaciones de la opi- en las calles y dems situaciones similares.

A Wilson y Kelling no les interesa qu tipo de fenmenos Al inicio de los aos noventa, Nueva York era una de las puedan ser la expresin ms o menos directa de malestar ciudades ms violentas de los Estados Unidos y, tal vez, del social y de conflictos culturales para, de ese modo, requerir mundo occidental. Lo que ms preocupa es la violencia una poltica de mediacin. Y tanto menos les interesa a los callejera, un fenmeno que a partir de la primera mitad de autores que estos comportamientos tengan mayor o menor los aos ochenta experiment un vertiginoso aumento.

Promete los parmetros en base a los cuales juzgar como ordenados ingentes cantidades de dinero a la polica de Nueva York y orderly o desordenados disorderly los comportamien- anuncia el renacimiento de la calidad de vida basada en la tos pblicos: slo queda claro que el nico juez de la legitimi- restauracin del orden, del decoro urbano y de la seguri- dad de determinados actos lo ser una polica renovada, que dad. El programa de Giulliani necesitaba de un hombre sea genuina intrprete del comn sentir de los ciudadanos3.

Este hombre se llama William Bratton. La polica, como segura voz de una comunidad angustiada Bratton ya haba dado pruebas de plena consonancia con por el miedo al delito, debe cesar de tolerar desviaciones.

No la filosofa de tolerancia cero en la ciudad de Nueva York cuan- se debe seguir permitiendo que las normas sean quebranta- do, entre y , haba estado a cargo del TPD Transit Police Department, el organismo de polica responsable de la La tolerancia cero funciona seguridad de los transportes pblicos en Nueva York. Bratton se haba distinguido por haber conducido una As, en , Bratton fue nombrado jefe de la polica de sensacional operacin de tolerancia cero en el metro de Nueva York.

Nueva York, rea de altas tasas de microdelincuencia. En El da en el que asume plenos poderes, Bratton exclama: aquellas circunstancias, los objetivos principales de la cam- Combatiremos casa por casa, barrio por barrio, y vencere- paa de Bratton haban sido: mos!. En pocos meses el metro de Nueva York fue prcticamente renovado, los homeless alejados y Bratton pudo anunciar al pblico norteamericano sus los graffiti limpiados de las paredes.

El metro de Nueva York, segn con Bratton como jefe de polica, la sancin ya no es slo Bratton, haba sido reconquistado para los ciudadanos de de multa, sino de arresto inmediato en caso de que aqu- Nueva York y resultaba uno de los lugares ms seguros lla no sea pagada en muy pocos das; donde pasar el tiempo. La hiptesis sostenida en Broken lo mismo se puede decir de los casos de limosnas agresi- Windows, segn la cual para acabar con el delito es necesa- vas; rio eliminar la incivilidad urbana y la degradacin, pareca el NYPD, con 6.

Los recursos a disposicin de mes sobre los que se basan las estadsticas norteamericanas cualquier polica no lo permiten. No es imaginable que las Uniform Crime Reports , los datos aparecen claros.

Slo en den, a menos que se decida que ste es el nico objetivo y el bienio , el total de delitos denunciados en competencia institucional de la polica. Ciertamente, es Nueva York pasa de Y de tutela del orden pblico, moral, esttico, dominante a para los ltimos dos aos de , la tendencia parece la que antes no estaba destinada: pero la relacin causa- confirmarse ampliamente, si no acentuarse.

Por otra parte, efecto es inversa respecto a la presentacin que hacen los las encuestas realizadas por las agencias de registro estads- apologistas de la tolerancia cero. Los hechos parecen dar la razn a Giulliani-Bratton del resto de las dems organizaciones. No es creble que el y a su estrategia. Giulliani puede as declarar con satisfaccin NYPD haya podido modificar de manera radical e imprevis- que Nueva York es la metrpoli ms segura del mundo.

Si las tasas de delincuencia en Nueva York Desvelar el misterio que eran tan elevadas que el mismo NYPD se haba declara- do con frecuencia impotente para modificarlas hubiesen Es difcil establecer si la tolerancia cero ha funcionado o no permanecido invariables, el cambio de objetivos a los que tanto. Antes de realizar cualquier tipo de valoracin, es an hemos asistido no habra sido posible, a menos que se necesario plantear algunos interrogantes: es verdad que hubiese acordado descuidar la criminalidad grave para aca- en Nueva York fue aplicada una estrategia de tolerancia bar con los graffiti, alejar a los sin techo y arrestar a los men- cero en un sentido literal?

La criminalidad callejera dismi- digos y alcohlicos. Se puede No obstante el furor de Giulliani y Bratton, ello me pare- demostrar que la causa de la disminucin de la delincuen- ce francamente improbable. No es la tolerancia cero quien ha ficas de lucha contra el delito, ya sea en aquellas en las que reducido la criminalidad, antes al contrario, es la reduccin se adoptaron modos muy diversos de tolerancia cero.

La primera es que el descenso de la delincuen- industrializados del mundo , sobre qu base puede creerse cia en Nueva York se haya verificado efectivamente en que la tolerancia cero sea el milagro antidelito de fin de concomitancia con la adopcin de la nueva estrategia del siglo.

La segunda es que el descenso de la criminalidad se No se le puede reconocer a la estrategia de Bratton-Giu- haya verificado slo en Nueva York. Ninguna de las dos hiptesis es verdadera. Es probable que la reorientacin de los objetivos estratgi- La delincuencia callejera, en particular la violenta, pero cos del NYPD haya contribuido de algn modo, reforzando tambin la que atenta contra la propiedad, experimentaba tendencias que ya haban comenzado completamente ya un descenso en Nueva York con anterioridad a la inaugu- independientes de la tolerancia cero , a hacer disminuir racin de la tolerancia cero.

Para decirlo con exactitud, es algunos fenmenos de street crime, pero eso es muy dife- desde que los delitos denunciados disminuyen, tras rente a decir que el NYPD ha ganado la guerra.

Es cierto Y otra cosa, por supuesto, es afirmar que se haya tratado que desde el descenso se aceler, pero esto no basta de una guerra justa. Mi hiptesis es que, a Crack partir de , determinados procesos sociales, ya vislum- brados desde haca algunos aos, haban comenzado a pro- Los criminlogos que han analizado crticamente el mode- ducir de manera muy sensible sus propios efectos sobre la lo de tolerancia cero han avanzado algunas hiptesis que actividad criminal.

Ms adelante intentar explicarlo mejor. En todo el territorio de los Estados Uni- la reduccin de la actividad criminal en Nueva York debe dos, a partir de , se asiste a un descenso sustancial de la estar en condiciones de comparar, paralelamente, otros actividad delincuencial callejera, con pronunciadas dife- contextos urbanos estadounidenses en los cuales se ha veri- rencias geogrficas que impiden una conclusin unvoca: la ficado un proceso anlogo.

Parece particularmente convin- criminalidad no desciende slo en Nueva York. En estos aos se verifica un hecho atencin de la polica; una progresiva difusin de la mari- muy importante: en las calles de Nueva York, San Francisco, huana entre los ms jvenes, hecho que ha producido una Chicago y Los ngeles se difunde el crack. En torno al crack, a su mercado, a su consumo, se afirma Pero ello no significa, por otro lado, haber identificado una subcultura delincuencial particularmente violenta y las razones del descenso: nuestra conviccin ms profunda cuyas caractersticas podramos resumir en cinco puntos: es que no resulta posible imputar factores especficos y reclutamiento de jvenes aos , en su inmensa determinados, ni mucho menos un nica causa.

En realidad, tanto los fenmenos de descenso jas, como en el anterior perodo de la herona para auto- como de incremento de la delincuencia callejera deben ser defensa; imputados a complejas sinergias de macrofenmenos socia- rpida difusin de las armas sobre todo entre las gangs el les, de los que resulta muy difcil rendir cuenta de modo pre- mercado del crack involucra grupos de jvenes y no indi- ciso.

Por ejemplo, se ha sostenido que los recientes progresos viduos aislados ; de la economa estadounidense, caracterizada en particular creciente uso y muy irresponsable de las armas de fuego por un aumento de las ocupaciones aunque se trate de traba- para la resolucin violenta de conflictos; jos precarios, flexibles y no asegurados , podran haber favo- conflicto y competencia despiadada en las calles de Nueva recido un alejamiento de los jvenes sobre todo de los afroa- York por el monopolio del mercado.

Otros han trazado hiptesis en torno al posible rol desempeado A partir de , el mercado del crack comienza a por factores demogrficos disminucin significativa de la languidecer, o por lo menos a estabilizarse y a encontrar un poblacin joven en Estados Unidos, despus del baby boom equilibrio interno propio: ello comporta un descenso sus- de los aos cincuenta y sesenta.

Otros, incluso, han sealado tancial de la violencia ligada a la distribucin de la sustan- como probable causa concomitante la disminucin de la cri- cia. No resulta fcil describir exactamente las caractersti- minalidad, las polticas federales de disuasin del uso de cas de esta transformacin del mercado, ni menos an armas de fuego. Ninguna de estas hiptesis est a salvo de identificar las causas especficas.

De cualquier manera, cuestionamientos y oposiciones. Las suposiciones siguen estas ltimas parecen ser principalmente endgenas, es siendo suposiciones. Actualmente, algunos de aquellos ele- tasas de criminalidad en Nueva York. Los milagros no cons- mentos parecen contrastados: un descenso generalizado tituyen una nueva rama de la sociologa criminal.

BHAGYA SAMHITA PDF

Libro Tolerancia Cero: Estrategias Y Practicas De La Sociedad De Contro L PDF

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Tolerancia Cero- DE GIORGI

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