LA SOCIEDAD DIVIDIDA JOSE FELIX TEZANOS PDF

September 22, Each time we find ourselves more immersed in a social transition unparalleled, comparable only to the one that took place when traditional, agrarian societies became societies of industrial capitalists. This is noticeable in the extent that every time more people show an increasing degree of concern for the social change that we are going to hold for the foreseeable future. The development of new production systems, such as the growing introduction of robots and automated systems, is becoming in new specific forms of inequality. In turn, these are shaping up different systems of social stratification. These processes are closely related to the economic development and the new structures of power. While the new forms of stratification are connected by multiple factors fiscal crisis, regression of the Welfare State, new technologies, globalization, structural unemployment of long duration, precarious labor, migration, inequality, and redefinition of the functional family, new cultural elements, etc , these cannot be understood with the classical sociological theories.

Author:Daikinos Zulkizuru
Country:Libya
Language:English (Spanish)
Genre:Photos
Published (Last):25 September 2006
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En las actuales sociedades desarrolladas se estn produciendo un conjunto de alteraciones de tan hondo calado que estn afectando a la estructura y funcionamiento de los sistemas productivos. Tales cambios vienen acompaados de nuevas formas de desigualdad, y por tanto, estn dando lugar a un nuevo gnero de estratificacin social.

Los fenmenos sociales que se derivan de estos cambios encuentran una explicacin insuficiente desde las concepciones tradicionales sobre estratificacin social, por lo que se hace precisa una renovacin de los anlisis que traten de dar cuenta de ellos, dado que las nuevas desigualdades y asimetras sociales que generan han llegado a ser tan extremas y suponen tan graves carencias para muchos seres humanos, que no pueden ser justificadas como funcionales, es decir, como el resultado inevitable de estimular determinadas tareas particularmente tiles para el conjunto de la sociedad.

La desigualdad social, lejos de ser un fenmeno natural, es el resultado de un proceso social, es decir, de las diferentes formas en que una comunidad humana se organiza para atender a sus necesidades vitales, formas que han dado lugar a muy diversos modelos de desigualdad. De entre ellos, el ms analizado ha sido el sistema de clases occidental, el estudio del cual puso de manifiesto su carcter histrico, es decir, temporal y contingente y, por tanto, susceptible de rectificacin; as lo vino a demostrar, en la segunda mitad del siglo XX, el llamado Estado de Bienestar, modulando algunas de sus desigualdades ms extremas.

Para que este cambio de rumbo resultara posible, fue requisito previo el desarrollo de interpretaciones tericas adecuadas sobre la naturaleza y evolucin de las clases sociales; estas concepciones sobre la estratificacin social, por muy diferentes que fueran entre s, coincidan en aceptar el carcter histrico, cambiante, del sistema industrial de clases.

Sin embargo, ante los cambios sociales que se estn produciendo actualmente, los tericos de la sociedad y la poltica estn recurriendo, en general, a los supuestos de los analistas clsicos de la sociedad industrial. Es necesario, pues, un cambio de paradigma, puesto que los tradicionales no pueden dar cuenta de las realidades emergentes, pero ms importante todava es dar cuenta de los factores de retroceso en las polticas de nivelacin social y el surgimiento de nuevas desigualdades que lo acompaan.

Este incremento de las desigualdades puede verificarse en informes de instituciones oficiales como Naciones Unidas, en los cuales se constata que el crecimiento global de la riqueza coincide con la persistencia e incluso el acrecentamiento de la pobreza y la desigualdad, dando lugar a un modelo de progreso desigual que puede conducir a un nuevo tipo de sociedades duales. La paradoja es que la acentuacin de las tendencias desigualitarias contrasta con el declive del inters acadmico y poltico por el estudio de las clases sociales y la estratificacin social.

La aplicacin a los presentes fenmenos de estratificacin de conceptos como el de clase social y el uso reiterado de enfoques tericos desfasados, correspondientes a contextos sociales e histricos muy diferentes, conduce al descuido de lo que debe ser la cuestin central de los anlisis: el cambio de las estructuras sociales concretas y la identificacin de las nuevas manifestaciones de desigualdad social.

Estamos asistiendo, pues, a una nueva etapa de la evolucin social, determinada por las grandes innovaciones cientficas y tecnolgicas. Se trata de la tercera gran transformacin global, tras la neoltica y la industrial, y, como ellas, est conduciendo a un nuevo modelo de sociedad. La revolucin tecnolgica est impulsando un proceso de cambio tal que las propias variables cientfico-tecnolgicas se han convertido en uno de los ejes centrales de la sociedad.

La triple revolucin de la informtica, la biotecnologa y la fsica cuntica est provocando cambios vertiginosos en las formas de vivir, de trabajar, de relacionarnos, de pensar: esto trae causa tanto en la densificacin de estas innovaciones como en su capacidad acelerada de impregnacin social.

Adems, estos procesos se estn desarrollando, por as decir, en sordina, en un contexto general de aceptacin acrtica, cuando lo cierto es que, segn muchos cientficos sociales, no van ser socialmente neutrales: se acentuar la disparidad en la distribucin de la riqueza e incluso se entrev la posibilidad de que la ingeniera gentica permita traducir en trminos biolgicos las desigualdades de orden social. Dado que la desigualdad es un fenmeno de carcter histrico y cultural, es probable que en las nuevas sociedades tecnolgicas se plasmen perfiles histricos de desigualdad y estratificacin social nuevos.

Continuarn existiendo en estas sociedades clases sociales, en el sentido en que la sociologa las ha entendido hasta el presente? Si se considera la desigualdad en su evolucin histrica, desde luego los grandes modelos de sociedad han conformado alineamientos sociales especficos y sistemas de estratificacin diferenciados. En nuestra poca, el principal cambio de modelo ha sido el trnsito desde las sociedades agrarias tradicionales hacia las industriales, y justamente algunas de las caractersticas propias de estas ltimas, como la aplicacin constante de nuevos conocimientos cientficos a la produccin y la organizacin del trabajo y su gran dinamismo social han implicado cambios tan intensos que han dado lugar a la emergencia de un nuevo tipo de sociedad, con formas de desigualdad especficas y con una tendencia general hacia la acentuacin de las desigualdades.

Para el anlisis del sistema de estratificacin que estn alumbrando estas nuevas sociedades es preciso tener en cuenta, en primer lugar, toda una serie de variables: biolgicas, culturales, econmicas, educativas, relacionales, territoriales y ocupacionales.

En segundo lugar, que todos estos factores operan, a su vez, desde mltiples planos de una realidad en permanente evolucin: cambios en el trabajo paro coyuntural o estructural , en el empleo mayores o menores precarizacin, inestabilidad y dualizacin , ideolgicos neoliberalismo, terceras vas , de estructura de poder transnacionalizacin, despersonalizacin , econmicos globalizacin y tecnolgicos. En tercer lugar, que estas transformaciones, adems, tienen lugar en el marco de fenmenos de descompensacin y desacople entre los planos poltico y econmico, con dficit de control democrtico frente a la hegemona, por ejemplo, de las grandes multinacionales.

Y, en cuarto lugar, que muchas de las variables polticas, sociales y econmicas de la estratificacin tienden a consolidar, desde el mbito poltico, los privilegios econmicos y sociales, y a la inversa, en un proceso de retroalimentacin de la lgica desigualitaria.

De igual modo, para evaluar la forma en que se puede producir y desarrollar la accin colectiva, socio-poltica, derivada de este nuevo sistema de estratificacin hay que atender a cincos planos bsicos: la percepcin que se tenga sobre la realidad social toma de conciencia ; las valoraciones implcitas que pueda haber en las imgenes derivadas de la informacin sobre la desigualdad el grado en que se estime como injusta ; la ubicacin personal que se tenga en la estructura de jerarquas del sistema social mi posicin es fruto de mi destino individual o est conectada estructuralmente con un destino colectivo?

Tales acciones conflictivas de clase pueden ser moduladas, adems, por mltiples factores empleo, ingresos, propiedad, integracin social, identificacin institucional, ms variables polticas, culturales e ideolgicas , que pueden conducir a mayores o menores posibilidades de confrontacin. En este nuevo sistema de estratificacin cobra importancia decisiva el concepto de exclusin social, que hace referencia al proceso de segregacin social en virtud del cual amplios sectores de poblacin infraclases quedan fuera de las oportunidades vitales que definen una ciudadana social plena.

Este concepto hunde sus races en tres grandes bloques de conceptos sociolgicos: a culturales: los referidos al apartamiento, voluntario o padecido, individual o colectivo, de los estndares predominantes en una sociedad o cultura; b econmicos: la pobreza o carencia de recursos materiales suficientes para vivir con dignidad en relacin con el estndar de la sociedad en que se vive; y c la alienacin social que supone carecer de un trabajo normal.

Es decir, la definicin de exclusin slo puede hacerse en trminos de aquello de lo que se es excluido: del nivel de vida y del modo de insercin laboral y social propio de un sistema de vida civilizado. La exclusin social cobra significado, pues, en funcin del concepto antagnico de ciudadana social o estndar mnimo de pertenencia integrada.

La ciudadana Marshall, confiere un estatus social legalmente sancionado, es decir, un conjunto de derechos sociales jurdica e incluso constitucionalmente garantizados empleo, seguridad social, bienestar , de los cuales, y al hilo de la crisis del Estado del Bienestar, estn siendo excluidos actualmente numerosos grupos sociales, y ello no porque haya sido modificada o anulada la proteccin jurdico-constitucional de tales derechos, sino porque un sector de la ciudadana ha quedado al margen de su efectiva aplicacin y por tanto de las conquistas sociales que histricamente han definido el patrn de ciudadana social.

Este retroceso tiene su origen en, uno, la crisis del modelo de Estado del Bienestar durante los aos setenta y ochenta: sobrecarga financiera, tasas de paro en aumento, sindicatos debilitados, influencia del neoliberalismo en la interpretacin y gestin de la crisis; dos, la emergencia de un nuevo modelo productivo tecnolgicamente avanzado cuyos requisitos fortalecen la tendencia a la dualizacinsegmentacin de las sociedades y los mercados de trabajo; y, tres, la influencia de corrientes insolidarias en la opinin pblica.

Triple circunstancia que explica el carcter estructural de la exclusin social: las nuevas situaciones de vulnerabilidad no encuentran amparo en un marco socio-poltico que favorezca la integracin y acaban derivando hacia la exclusin. De modo que asistimos a una evolucin hacia sociedades dualizadas y con riesgo de fractura social, en las que incluso parece debilitarse la sensibilidad por los problemas sociales.

En dicho proceso, la exclusin del empleo parece ser el elemento fundamental, del que se derivan las dems manifestaciones de carencia. Los nuevos modelos productivos implican una segmentacin muy acusada de las necesidades de fuerza de trabajo: por una parte, se requiere un personal altamente cualificado; por otra, un tipo de empleados intercambiables que no precisan de cualificaciones especiales, con la consiguiente disparidad de oportunidades laborales y niveles salariales.

La exclusin social supone, adems, un cambio sustancial en la llamada cuestin social, que, si en las primeras fases de las sociedades industriales vino definida por los efectos de la inseguridad social y laboral y de la alineacin de los trabajadores, ahora lo es por la crisis estructural del empleo.

El desempleo y la precarizacin de las modalidades de contratacin laboral ponen en cuestin el papel del trabajo como mecanismo de insercin social y acaban por descalificar a los individuos tanto en el plano cvico como poltico. Cada vez es mayor el nmero de personas que para subsistir dependen de procedimientos extraordinarios de insercin social; las Administraciones Pblicas ya no han de proteger slo a los excluidos tradicionales, con algn hndicap personal o social, sino a los nuevos excluidos, cuya validez es revocada las condiciones del sistema.

El principal factor de exclusin social es, pues, el relacionado con el empleo: tener o no tener trabajo, y el tipo de trabajo que se tiene constituye el principal riesgo de caer en ella. El riesgo mximo, en este sentido, es para las personas sin empleo, vivienda, relaciones sociales y apoyos compensatorios institucionales. Los excluidos carecen de papel social reconocido; son prescindibles desde el punto de vista de la funcionalidad econmica y no tienen garantizado un grado razonable de integracin social.

Partiendo de un modelo terico de la integracin, segn el cual pueden distinguirse cuatro zonas en el continuo que va desde la integracin a la exclusin integracin, vulnerabilidad, asistencia y exclusin , la exclusin vendra caracterizada por ser una situacin de alta vulnerabilidad, respecto de la cual los mecanismos de prevencin, asistencia o de apoyo social no existen o son incapaces de revertir la situacin.

Los sectores vctimas de la exclusin forman grupos diferenciados que ocupan posiciones objetivas inferiores en los sistemas de estratificacin. Dado que carecen de tanto de mecanismos de influencia social como organizativos que les permitan presionar en pos de un nuevo reequilibrio social, no han sido considerados como una clase, en el sentido tradicional: de ah la utilizacin del concepto de infraclases.

El rasgo definitorio ms sobresaliente de las infraclases es, pues, su exclusin de la lgicas de las relaciones econmicas normales y que, por ende, las sita al margen de las oportunidades econmicas, culturales, de nivel de vida, etc.

Es decir, se llega a formar parte de ellas, o bien como consecuencia de caractersticas individuales o culturales que sitan a las personas en la marginacin baja formacin, inadaptacin social, pertenencia a minoras tnicas , o bien como resultado de las condiciones estructurales del sistema transicin de los sistemas productivos hacia modelos propios de la sociedad tecnolgica avanzada , que ubican a una proporcin significativa de la poblacin en edad de trabajar fuera de la posibilidad de obtener un buen empleo, dando lugar a la configuracin de dos grandes sectores sociales: los que tienen un empleo de calidad y los que no alcanzan un empleo de ese tipo o se hallan en una situacin de paro estructural de larga duracin.

Estos cambios en el mercado laboral, con las consecuencias de paro y precarizacin laboral y la subsiguiente inseguridad vital que generan, estn afectando a diversas pautas sociales: cambios en las tasas y edades de nupcialidad, reducciones de la natalidad en los pases desarrollados y retraso en las edades de abandono del hogar familiar.

Si se carece de un empleo fijo de calidad, se reducen el nivel de consumo, las oportunidades de formar una familia, las oportunidades educativas, los niveles vitales de satisfacciones y compensaciones y las garantas de seguridad asistencial en la vejez.

En la prctica, pues, la deficiente insercin en el trabajo implica una insuficiente integracin social global: en el nuevo modelo de estratificacin existen dos estatutos jurdicos laborales y dos modelos de oportunidades vitales para dos grupos de diferentes de ciudadanos.

Entre las infraclases, pueden distinguirse hasta cinco tipos sociolgicamente caracterizados en funcin de: la edad el paro estructural afecta de manera directa a los jvenes, al tiempo que la poblacin de ms edad se ve afectada por la disminucin de la capacidad adquisitiva de las pensiones ; el sexo las mujeres sufren en mayor medida las restricciones en el mercado de trabajo ; las caractersticas tnico-raciales que conllevan el desempeo de los trabajos ms bajos en la escala social ; la pertenencia a grupos y familias marginales droga, delincuencia, prostitucin ; y la cultura y educacin a menor nivel de instruccin, menores oportunidades de encontrar trabajo.

Las infraclases, por otra parte, carecen an de una conciencia especfica de clase y, por tanto, no han articulado polticamente su posicin social en una accin de clase especfica. Aunque esto ha llevado a algunos analistas a negarles la condicin de clase como tal, lo cierto es que su posicin se debe a causas objetivas, estructurales.

En efecto, ocupan una posicin objetiva en el mercado, caracterizada por el paro estructural de larga duracin y la precarizacin laboral; dado el retroceso en las polticas sociales, se encuentran en una situacin objetiva de desproteccin; presentan unas caractersticas sociolgicas objetivas jvenes, mujeres, personas de baja cualificacin, minoras tnicas, etc.

No obstante, la aparicin de una conciencia social y de alineamientos polticos concretos se est viendo amortiguada por varios factores: la impresin, transitoria, de los inmigrantes de una mejora social relativa por el simple cambio de ubicacin geogrfica; el papel protector de la familia como elemento retardatario de la movilidad social descendente que amenaza a los hijos y por ende de la subsecuente toma de conciencia social; su propia heterogeneidad y dispersin, debido sobre todo a su ubicacin perifrica en el sistema de produccin, lo que implica que carezcan de un campo de accin vinculado a aqul para el desarrollo de una accin colectiva; o el carcter difuso y genrico de sus intereses y necesidades.

An as, a medida que estos grupos vayan adquiriendo conciencia crtica de su situacin y sus expectativas se incrementarn las manifestaciones de rechazo contra un sistema que les condena a la exclusin. En este sistema emergente de estratificacin social, directamente conectado con los nuevos modelos productivos, cul es el papel de las clases trabajadoras y cul el de las clases medias? En lo que respecta a las clases trabajadoras, desde los aos setenta del siglo XX y al hilo de una serie de cambios progresivos en el sistema de produccin terciarizacin de la poblacin activa, reduccin de los efectivos pertenecientes a la clase obrera manual, paro estructural y precarizacin del empleo, debilitamiento de las posiciones de los sindicatos se ha venido produciendo una amortiguacin de los conflictos laborales y el fenmeno de lo que se ha calificado como aburguesamiento de la clase trabajadora, fenmeno en el que han influido factores tales como la mejora de las condiciones de vida, la aparicin de nuevos sectores de trabajadores ms cualificados que gozan de un estatus social ms alto, un aumento de la movilidad social, una tendencia hacia la reglamentacin e institucionalizacin de los conflictos y una mayor inclinacin de la clase trabajadora a aceptar los valores de la clase media, centrndose en el logro de objetivos individuales, en detrimento de los colectivos y de clase.

Todo lo cual ha derivado en una convergencia con el resto de sectores ocupacionales que configuran las estructuras de clase en las sociedades desarrolladas, en particular con las nuevas clases medias surgidas en las ltimas dcadas del siglo XX.

En otras palabras, est teniendo lugar una crisis de la conciencia obrera, al menos en el sentido tradicional de la expresin. Y es bastante probable que esta crisis, uno, se agudice como consecuencia de las mutaciones en el trabajo que conlleva la revolucin tecnolgica la robotizacin industrial est de hecho creando nuevas condiciones laborales en las que ya no caben las viejas distinciones sobre la naturaleza de la divisin del trabajo , y, dos, d lugar a nuevas formas de conciencia social y poltica y de autoconciencia de clase, ms ajustadas a las nuevas circunstancias econmicas, tecnolgicas, sociales y polticas.

En este proceso, el debilitamiento de las organizaciones representativas de los trabajadores juega un papel determinante. La prdida de poder de los sindicatos est directamente relacionada con la quiebra del corporatismo, es decir, el conjunto de pactos sociales que se articulaban en torno al modelo de Estado del Bienestar acuerdos consensuados en polticas sociales y econmicas, mediante la integracin institucional de los agentes sociales, con una intervencin activa de los gobiernos.

Este modelo fue impugnado a partir de los aos setenta y sustituido en muchos pases por uno de corte neoliberal, basado en la defensa a ultranza de la competitividad y la eficiencia econmica a travs de una reduccin de costes salariales, una mayor robotizacin y por tanto una disminucin en el nmero de empleados y un recorte de la fiscalidad, con el correlato de la reduccin de las prestaciones sociales.

Uno de los efectos ms significativos de estas polticas ha sido la prdida de influencia de las organizaciones sindicales, desplazadas de los centros de decisin; otro, el debilitamiento de los partidos socialdemcratas, que han perdido votos entre las clases trabajadoras; y un tercero, el despliegue de una contrarreforma social en toda regla. El declive de los sindicatos se ha visto reforzado a su vez por la percepcin crtica de una parte de la opinin pblica acerca del excesivo poder e influencia que alcanzaron durante los aos de consenso socialdemcrata, y se ha traducido en una reduccin considerable de los niveles de afiliacin sindical y en una prdida de influencia poltica en las organizaciones polticas de izquierda y en las instituciones representativas.

El abandono del consenso social y el desmantelamiento del corporatismo, sin embargo, no han conducido a un nuevo equilibrio poltico, social ni econmico y, de hecho, ha significado un menor grado de estabilidad poltica en la mayora de los pases desarrollados. La tecnologa, como ya se ha dicho, es una de las variables decisivas en la configuracin de los nuevos sistemas sociales y en particular de la transformacin que estn sufriendo las clases trabajadoras.

La robotizacin est hacindoles perder el monopolio de la fuerza de trabajo, lo que a su vez conlleva una prdida de capacidad para la accin colectiva: a medida que aumenta el proceso de robotizacin de las factoras, la huelga deja de tener sentido como arma de presin puesto que difcilmente puede paralizar los procesos de produccin. Su marginacin en el mbito econmico-laboral repercute asimismo en su exclusin de los mbitos sociales y polticos, y endosa el estatus de prescindibles a buena parte de sus componentes.

Respecto de las clases medias -bien se trate de las viejas clases medias propietarias o autnomas , bien de las nuevas asalariados , bien de las tcnicas asalariados con alto grado de formacin -, resulta difcil precisar su carcter y ello por dos motivos fundamentales: el peso especfico que en ella poseen los elementos subjetivos y de conciencia de estatus y la versatilidad de sus posiciones polticas.

Tambin en este caso, la implantacin de nuevas formas de trabajo est repercutiendo en su configuracin sociolgica: muchos de los tradicionales empleos de clase media estn perdiendo estatus y prestigio social y las expectativas laborales de bastantes de sus activos se estn viendo frustradas debido a que sus cualificaciones estn dejando de ser imprescindibles. Adems el papel de las familias como transmisoras sociales de mentalidades mesocrticas bsqueda de estabilidad y seguridad se halla en crisis: el paro estructural hace que estas familias no puedan asegurar a sus descendientes un estatus un empleo que garantice un buen nivel de vida ni una conciencia de estatus.

Por tanto, la evolucin de los mercados laborales paro estructural ms empleo precario est incidiendo en un declive de las clases medias, que estn diluyndose en el bloque social mayoritario de un sistema de estratificacin dualizado, en el cual es previsible que tiendan a definir su posicin en trminos de distancia social respecto de las infraclases y los excluidos. En qu medida y cmo repercuten todos estos efectos derivados del nuevo sistema de estratificacin que estn alumbrando las emergentes sociedades tecnolgicas en la conciencia especfica de clase?

Los datos empricos muestran una creciente sensibilizacin ante la exclusin y la desigualdad, pero, al tiempo, se constata que ello no se traduce en el plano de la conciencia social. Adems, existe una tendencia hacia la disolucin de los modelos de identidades de clase propios de las sociedades industriales as como una creciente auto identificacin de la mayora de la poblacin con la clase media. Puede afirmarse, en definitiva, que este nuevo modelo de estratificacin fuertemente dualizado forma parte de un nuevo paradigma social.

En su parte superior se observa una tendencia a la difuminacin de las grandes diferencias, con predominio de las clases medias, posibilidades de movilidad social ascendente y unas condiciones objetivas de bienestar econmico; se trata de una mayora social prosistema o conformista.

Su parte inferior la conforman parados, subempleados, grupos marginados, jubilados, pre-jubilados, etc. Ambos polos, a su vez, albergan subsistemas con sus propias pautas de estratificacin y jerarquizaciones sociales; es decir, se trata de autnticos conglomerados de clases. El modelo alberga mltiples y heterogneas manifestaciones de dualizacin: conflictos econmicos, laborales, generacionales, de gnero, de raza y cultura, campo-ciudad, clases trabajadoras-clases medias, que operan a distintos niveles, se entrecruzan y dan lugar a muy diversas y complejas estructuras de estratificacin; y bsicamente operan en l tres grandes factores de estratificacin: la derivada de la propiedad, la del estatus y la del empleo, cada uno de los cuales funciona de manera autnoma y, al mismo tiempo, interconectado con los otros dos.

No obstante, lo especfico de este paradigma es la lnea fronteriza que separa ambos agrupamientos, lnea bajo la cual van cayendo todos aquellos que quedan al margen o en la periferia del mercado de trabajo ordinario. El equilibrio de un sistema de esta naturaleza depende de varios factores: si el estrato superior de la pirmide social contina siendo numricamente superior al inferior puede producirse un equilibrio mecnico si la mayora satisfecha es muy amplia, o un equilibrio conflictivo si es ms ajustada y el estrato inferior lucha por defender sus intereses; si existen unos niveles de prestaciones sociales lo bastante altos como para mitigar las carencias de los sectores postergados, la situacin ser de equilibrio amortiguado; y si el volumen de desempleo estructural y la precarizacin del trabajo alcanzan un grado tal como para poner en riesgo la estabilidad social del sector privilegiado tendr lugar una ruptura del equilibrio.

Si, en esta ltima eventualidad, los sectores infra posicionados juzgan que sus posibilidades de mejora estn siendo obstruidas porque la mayora satisfecha y, en su caso, poltica orienta las polticas pblicas en sentido desregulador e insolidario, es muy probable que afloren conflictos de envergadura.

A este respecto, y dado que las infraclases carecen de medios institucionalizados a travs de los cuales plantear sus reivindicaciones, tendern a plantear los conflictos de modo directo, en la calle, fuera del sistema de produccin industrial, buscando el mayor impacto posible en la opinin pblica.

Este gnero de conflictividad puede, a su vez, inducir a las clases privilegiadas, si temen una prdida de estatus y de seguridad, a adoptar posiciones polticas autoritarias, con el consiguiente peligro de dualizacin poltica y distorsin del funcionamiento de las democracias.

Cmo evitar que tales conflictos estallen? En primer lugar, tratando de buscar mbitos de convergencia entre las infraclases, los sectores excluidos, las clases trabajadoras, las clases medias en declive, es decir, todos aquellos perjudicados en mayor o menor medida por el nuevo sistema de estratificacin; en segundo lugar, con una reactivacin de las polticas redistributivas del Estado; y, en tercer lugar, con la conformacin de un nuevo compromiso social entre los principales agentes sociales, econmicos y polticos, que, en particular, promueva un crecimiento econmico sostenible capaz de generar empleos suficientes en reas social y vitalmente tiles.

Las nuevas formas sociales son, pues, de una enorme complejidad, tanto en lo que se refiere a los sistemas de produccin como de organizacin social: se est produciendo una creciente atomizacin y fragmentacin en la organizacin de las actividades laborales; estn dejando de tener sentido las distinciones tradicionales entre trabajo intelectual y manual, y entre industria y servicios, y en general el trabajo ha dejado de ser una realidad unvoca y homognea; las tres principales revoluciones tecnolgicas de hoy microelectrnica, microbiologa, fsica cuntica estn incidiendo en mltiples facetas de la vida social; existe un evidente desfase entre los planos econmicos, polticos, sociales y culturales: los factores econmicos se desarrollan a nivel global, mientras que el resto opera todava en mbitos especficos; y la creciente dualizacin social est derivando en la progresiva disolucin de los sectores sociales intermedios que venan funcionando como elemento estabilizador del equilibrio social.

Este nuevo paradigma social implica histricamente un retroceso en trminos de progreso? Tan cierto como que el incremento de la desigualdad es consustancial a las sociedades emergentes es que nunca como ahora ha existido una conciencia tica global tan fuerte, directamente relacionada con el acceso inmediato a la informacin que la tecnologa permite hoy en todas partes.

Actualmente se dan las condiciones objetivas para dar un nuevo impulso al progreso y la civilizacin. Lo que sucede es que esto no se est viendo reflejado en una renovacin de las ideas polticas. Probablemente la crisis del marxismo de fines del siglo XX ha afectado en su conjunto a todos los enfoques socialistas y, en general, de izquierda. Y, ante la volatilizacin del pensamiento progresista, el neoliberalismo, con su apelacin a los valores de seguridad y estabilidad, no ha tenido grandes dificultades en imponerse tanto a nivel intelectual como poltico, llegando incluso a postularse como modelo final de la Historia, gracias al cual se habran logrado los mayores grados conocidos de prosperidad, libertad y estabilidad poltica, garante, por tanto, de un sistema social que debe ser mantenido a toda costa.

Sin embargo, la realidad es que el capitalismo est lejos de haber logrado lo que promete y est por ver que tenga la capacidad de resolver retos como la generacin de un orden social estable y armnico, la promocin de un sistema de vida digno y de medios de trabajo remunerados para todos, la conciliacin del crecimiento econmico con el equilibrio medioambiental, la distribucin equitativa de los bienes y recursos, la reduccin de la pobreza y la exclusin social o el fomento de la participacin e integracin ciudadanas.

Estas tareas exigen una revisin de las concepciones tericas y los proyectos polticos para ajustarlos a las caractersticas de las nuevas sociedades emergentes; revisin que ha de plantearse en torno a tres grandes interrogantes: En qu debe consistir el progreso social dadas las condiciones actuales? Quin debe impulsarlo?

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