ORACION FUNEBRE DE PERICLES PDF

Por su esfuerzo la patria se encuentra provista con todo lo que le permite depender de sus propios recursos, tanto en guerra como en la paz. No necesito extenderme en el tema que, por consiguiente, dejo de lado. Abrimos nuestra ciudad al mundo. No les prohibimos a los extranjeros que nos observen y aprendan de nosotros, aunque ocasionalmente los ojos del enemigo han de sacar provecho de esta falta de trabas. Si nos referimos a nuestras leyes, ellas garantizan igual justicia a todos, en sus diferencias privadas. La libertad de la cual gozamos en nuestro gobierno, la extendemos asimismo a nuestra vida cotidiana.

Author:Yonris Dular
Country:United Arab Emirates
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):18 May 2013
Pages:30
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I La Oraciуn fъnebre, pieza clбsica compuesta por Pericles en honor de los caнdos durante la Guerra del Peloponeso, afirma el ethos y el carбcter democrбtico de Atenas. Se trata de un manifiesto polнtico que expone la idea de democracia a travйs de los ojos de un antiguo, lo cual resulta en extremo interesante desde la perspectiva presente. Es desde tal horizonte donde, haciendo una lectura del texto mencionado, podemos percibir el magistral juego retуrico llevado a cabo por su autor, asunto que entronca directamente con el beneficio polнtico que sin lugar a dudas cobra.

De este modo, tomando como punto de partida ciertas ideas contenidas en la Oraciуn… relativas a la democracia, intentaremos vincularlas con aquellas que Mark Lilla, un pensador contemporбneo, expone en relaciуn con los intelectuales y la debilidad que muchos de йstos han mostrado frente al poder despуtico. La asociaciуn entre lo que nos dice Pericles y la tesis de Lilla, sustentada ademбs en Platуn, se evidenciarб estudiando la acciуn misma de las palabras en la Oraciуn…, es decir, en funciуn de la fuerza extraordinaria del lenguaje utilizado por Pericles, visto a travйs de la уptica lingьнstica.

II En su Historia de la Guerra del Peloponeso, Tucнdides da cuenta de la Oraciуn fъnebre, obra en la que Pericles deja entrever sus concepciones acerca de la democracia. Serб esta condiciуn la democrбtica la que permita a una ciudad Estado como Atenas adelantarse a las otras, y vanagloriarse ademбs por los no pocos logros obtenidos.

Pericles: Oraciуn Fъnebre, En adelante, todas las citas del polнtico ateniense serбn tomadas del texto mencionado, contenido en: Camps, Victoria. Introducciуn a la filosofнa polнtica. Barcelona: Crнtica, Las bondades de la democracia, pues, van mбs allб de la retуrica simplista o la que nada mбs se enarbola para salir airoso en un discurso cualquiera.

Sus implicaciones se relacionan нntimamente con las polis y con lo que йsta, en efecto, llega a constituir en tanto fragua social, pero ademбs enraizan en un modo de vivir, en una manera hasta ese momento desconocida de conducirse en la ciudad que guarece y en la que se hace vida activa.

Sin democracia resultarнa imposible obtener las elevadas cotas de autarquнa y de libertad que Atenas muestra. Ella se eleva por encima de las fronteras para que desde los confines se le admire, se le imite y sirva como ejemplo a todas.

Desde su Oraciуn Para йl la democracia cubre una serie de conductas, de acciones realizables por quienes se ubican bajo su sombra, las que de alguna manera podrнan observarse como ingredientes fundamentales de lo democrбtico propiamente dicho. Para ello, leamos lo siguiente: Pues amamos la belleza con economнa y amamos la sabidurнa sin blandicie Arraigada estб en ellos la preocupaciуn de los asuntos privados y tambiйn de los pъblicos; y estas gentes, dedicadas a otras actividades, entienden no menos de los asuntos pъblicos Deliberamos rectamente sobre los asuntos pъblicos, sin considerar las palabras un perjuicio para la acciуn, sino el no aprender de antemano mediante la palabra antes de pasar de hecho a ejecutar lo que es preciso Pues tambiйn poseemos ventajosamente esto: el ser atrevidos y deliberar especialmente sobre lo que vamos a emprender; en cambio en los otros la ignorancia les da temeridad y la reflexiуn les implica demora.

Podrнan ser considerados justamente los de mejor бnimo aquellos que conocen exactamente lo agradable y lo terrible y no por ello se apartan de los peligros Y somos los ъnicos que sin angustiarnos procuramos a alguien beneficios no tanto por el cбlculo del momento oportuno como por la confianza en nuestra libertad. Pericles, Las negritas son nuestras. Todos ellos, todas esas palabras dan a entender lo que ante los ojos del presente sabemos conforma la tupida red de valores democrбticos, y Pericles, utilizando el lenguaje sobre la base de su habilidad retуrica, se encarga de evidenciarlos sutilmente.

Democracia es entonces algo bello, sн, pero tambiйn aquello imbricado con nociones como sabidurнa, entendimiento, deliberaciуn, aprendizaje, conocimiento, que de alguna manera aparecen ante nuestros ojos y ante los de los antiguos, como se vislumbra en el discurso aludido.

Sin debate, claro, no existe democracia. Las palabras elaboran nuestro pensamiento, permiten que йste ocurra, manifestбndolo a continuaciуn, cuestiуn de suma importancia a la hora de explicarse cуmo el carбcter democrбtico permanece poderosamente vinculado con la reflexiуn, el entendimiento, la deliberaciуn o el aprendizaje, asunto que lleva, por supuesto, al conocimiento y al autoconocimiento, en consecuencia , cuyo epнlogo es la libertad, la democracia misma.

Pensar la democracia es pensar, notйmoslo, en el entendimiento, la reflexiуn, el conocimiento Las palabras seducen, se acarician mutuamente, tienden puentes entre ellas a veces marcan distancias infranqueables , logrando no sуlo su cometido de significaciуn denotativa, sino que hacen posible la connotaciуn, el aroma que cada una de ellas esparce sobre las demбs, y viceversa. Democracia es deliberaciуn, y la uniуn indiscutible de ambas ideas queda incrustada en nuestra psiquis parece tambiйn que en la de los antiguos , debido al contacto нntimo que les observamos desde siglos atrбs.

En su discurso, Pericles propicia ese contacto, lo promueve, intenta armar el vнnculo, de tal manera que la ecuaciуn adquiere nitidez: la democracia participa de la belleza, igualmente de la sabidurнa, y asimismo del entendimiento, reflexiуn, deliberaciуn, aprendizaje, conocimiento y libertad. En este preciso orden son usadas las palabras en el texto.

Tal es el mecanismo de asociaciуn entre la democracia y las bondades que йsta encierra, asunto que nos permite aceptar que, sin lugar a dudas, la democracia es ademбs autoconocimiento, es decir, la posibilidad de lograr la autarquнa entre otras razones gracias a la exploraciуn de lo que se ha sido y de lo que se es tanto pueblo.

No es causal observar a Pericles afirmando que Tras haber expuesto primero desde quй modo de ser llegamos a ello autarquнa , y con quй rйgimen polнtico y a partir de quй caracteres personales se hizo grande, pasarй tambiйn luego al elogio de los muertos, considerando que en el momento presente no serнa inoportuno que esto se dijera Si el lenguaje es comъn a todos, el discurso es la expresiуn de alguien en tanto especificidad, en tanto individuo. Quien lo ejerce arroja a los cuatros vientos su manera particular de construir, ordenar y manifestar ideas, para lo que en el caso que tratamos Pericles resulta un usuario sagaz cuando se trata de exponer lo que piensa, de acercarse al hecho cierto de convencer al otro llevando a cabo una tarea de persuasiуn lingьнstica que manipula retуricamente a quien lo escucha.

Con toda razуn Julia Kristeva escribe: La lengua comъn a todos se convierte, en el discurso, en vehнculo de un mensaje ъnico, propio de la estructura particular de un sujeto dado que deja sobre la estructura obligatoria de la lengua la huella de un sello especнfico en que el sujeto viene marcado sin que sea consciente de ello. Kristeva: , Pericles, en efecto, deja su huella, y йsta se inscribe en el hбbil manejo del discurso para producir el efecto deseado: referirse a la democracia como la consecuciуn, la suma de los valores que guarda y que se desmenuza a travйs de tйrminos por definirla.

Rafael Cadenas empalma con Kristeva y arroja luz al respecto: Podrнa afirmarse que, en gran medida, el hombre es hechura del lenguaje. Йste le sirve no sуlo como medio principal de comunicaciуn, para pensar y expresar sus ideas y sentimientos, sino que tambiйn lo forma.

Estб unido en lo mбs hondo a su ser; es parte suya esencial, propia, constitutiva. En cierto modo conocemos a las personas por su manera de usar el lenguaje. Йste nos revela mбs que cualquier otro rasgo. Vargas Llosa: , Visto asн, no debe resultar difнcil convencernos de que como polнtico y como orador, Pericles obtiene lo que quiere: crear en el otro la imagen de una realidad gracias a las palabras lo cual no es retуrica vacнa sino uso inteligente del lenguaje , estrechamente asociada con lo que pretende, o sea, procurar el abrazo entre la condiciуn democrбtica y los tйrminos que en la Oraciуn En su ensayo titulado La seducciуn de Siracusa Letras Libres, VI,63, Mark Lilla pretende explicar el curioso fenуmeno dado en todas las йpocas relativo al hecho constatable de que una buena cantidad de intelectuales han sucumbido a los embrujos del poder despуtico, avalando con su prestigio, su pluma y sus ideas regнmenes que a todas luces enarbolaron y enarbolan tiranнas que jamбs debieron contar con el apoyo de gente dispuesta al pensamiento.

Los ejemplos sobran: para nadie es un secreto que el novelista H. Wells estaba de acuerdo con Stalin, Martin Heidegger apoyу a la Alemania nazi, Luckбcs hizo lo propio en Hungrнa, Garcнa Mбrquez no niega su amistad y admiraciуn hacia Castro, Neruda no alzу la voz para condenar regнmenes totalitarios de izquierda, Ezra Pound alabу a Mussolini La lista es tan larga como sorprendente, sobre todo porque estб formada por nombres que, cuando menos en el plano teуrico, suponemos que jamбs se prestarнan para justificar y suscribir gobiernos que apelan a la fuerza, al terror, a la coacciуn de millones de ciudadanos.

Lilla comienza a responder tomando como punto de sostйn a Platуn. A juzgar por los hechos de Siracusa, ambos Platуn y Dion entendнan que el impulso intelectual de Dionisio guardaba una relaciуn importante con sus tirбnicas ambiciones polнticas No estaban demasiado equivocados Platуn y Dion al pensar que lo que lleva a ciertos hombres a albergar el deseo de la tiranнa era un impulso psicolуgico de la misma нndole -pensaba Platуn- que el que lleva a otros hacia la filosofнa. Esa fuerza es el amor, eros.

Lilla: , En tal sentido, los hombres pueden ser vнctimas de sus pasiones, que marcan el camino hacia un lado o hacia otro en tanto incitan poner rumbo hacia la filosofнa o la tiranнa. Enrique Krauze analiza esta tesis y opina a propуsito que Hay un tirano en todos nosotros, un tirano que se embriaga con el Eros de su Yo proyectado hacia el mundo y que sueсa con cambiar a йste de raнz.

Si en un ejercicio riguroso de autoconocimiento, el intelectual identifica en sн mismo esa fuerza, si la dirige y controla, el impulso puede guiarlo hacia el bien y otros fines superiores.

Si no, esa pasiуn puede llegar a dominarlo. Krauze: , Notemos la caracterнstica que posibilita el control de las pasiones: autoconocerse. El dominio de sн mismo, el hecho de entender cуmo funciona esa fuerza extraordinaria que impulsa a la filotiranнa para plantarle cara y evadirla, de algъn modo estб presente, si abrimos bien los ojos, en el discurso de Pericles, pues la democracia, amplio concepto que lleva en sus entraсas la bъsqueda de la belleza tal y como la concibieron los griegos del siglo V a.

Estos hombres se consideran a sн mismos mentes independientes, cuando en realidad se dejan llevar, como borregos, por sus demonios interiores Necesitarбn educarse en el autocontrol intelectual si quieren llevar esta pasiуn por el buen camino. Lilla: , En su Oraciуn Pericles nos invita a dominar al tirano que llevamos dentro. Democracia es de algъn modo equivalente a autoconocimiento, porque entre otros requisitos autoconocerse exige las labores intelectuales de aproximaciуn y cultivo de la filosofнa que Lilla alude en su trabajo.

El poder despуtico es mбs que tentador, al punto de que en el presente la posibilidad de flaquear y acceder a йl goza de excelente salud. La ideologнa, aquн, es una pasiуn no controlada, idйntica a la seсalada por Lilla, e incluso echada a un lado por la bъsqueda de la libertad y del conocimiento vistos en el discurso de Pericles.

Leamos lo que Paz sostiene al respecto: La ideologнa nos aligera de escrъpulos pues introduce en las relaciones polнticas, por naturaleza relativas, un absoluto en cuyo nombre todo o casi todo estб permitido. En el caso de la ideologнa comunista el absoluto tiene un nombre: las leyes del desarrollo histуrico. Todo lo que sirva a este fin, incluso los crнmenes, es moral. Paz, Asн, la ideologнa figura modernamente como una forma de alienaciуn, o mejor, de cerviz doblada ante las pasiones y ante la ausencia de conocimiento de sн mismo y por consiguiente de autocontrol, que la libertad democrбtica, con toda la fuerza semбntica que de ella se desprende, elude a propуsito.

Probablemente la semilla de tal afirmaciуn puede hallarse en Pericles y su texto fъnebre, asн como en el tratamiento que de las pasiones y la polнtica hace Lilla. Tanto Pericles como Lilla, guardando la distancia y la historia entre ambos, empalman con lo que deja entrever Bartra. Es mбs, ambos, junto con Octavio Paz, se muestran apartados de la ideologнa, de esa pasiуn peligrosнsima capaz de controlar a los hombres, cuando nos han dicho que debe ser todo lo contrario.

Abogan, claro estб, no por pasiones ideolуgicas sino por lecturas de la experiencia, suficientes para labrar un destino mejor para los pueblos. Ese es el concepto que vislumbro en Pericles, en su poder discursivo en aras de la democracia como sistema, con todas las diferencias que por supuesto guarda respecto a la realidad democrбtica moderna. Este principio, revestido del ropaje y rango intelectual, puede hacer su presentaciуn en pъblico mejor que el puro latido de la pasiуn. Segъn los estudiosos considerados aquн, queda claro que las pasiones se imponen, a falta de autodominio y autoconocimiento, a la razуn.

Desde Pericles, es posible darse cuenta del esfuerzo puesto en la consecuciуn de lo contrario, esto es, en que se persiga a la sabidurнa como forma de contrarrestar al Eros del Yo proyectado hacia el mundo, como bien ha sostenido Enrique Krauze.

Los caminos torcidos por los que toman rumbo ciertos individuos, llegando a niveles de justificaciуn de horrores perpetrados por el poder omnнmodo, no dejan de llamar la atenciуn en el presente, tanto como lo hicieron ayer.

Los pensadores, los intelectuales, los que se empeсan en propiciar el comъn entendimiento y la libertad son los llamados a actuar con la mayor responsabilidad, con la mayor honestidad, con la mayor humildad ante el fenуmeno que Lilla bautizara como filotiranнa. De alguna extraсa manera, el discurso fъnebre de Pericles denota y combate esta preocupaciуn.

Bartra, Roger. Las redes imaginarias del poder polнtico. Mйxico: Ocйano: Cadenas, Rafael. En torno al lenguaje. Caracas: UCV. Camps, Victoria. Barcelona: Critica, Cortбzar, Julio. Salvo el crepъsculo. Mйxico: Nueva Imagen,

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El discurso fúnebre de Pericles (Tucídides)

Main article: Funeral oration ancient Greece It was an established Athenian practice by the late 5th century to hold a public funeral in honour of all those who had died in war. Then a funeral procession was held, with ten cypress coffins carrying the remains, one for each of the Athenian tribes , and another for the remains that could not be identified. Finally they were buried at a public grave at Kerameikos. The last part of the ceremony was a speech delivered by a prominent Athenian citizen. Although Thucydides records the speech in the first person as if it were a word for word record of what Pericles said, there can be little doubt that he edited the speech at the very least. Thucydides says early in his History that the speeches presented are not verbatim records, but are intended to represent the main ideas of what was said and what was, according to Thucydides, "called for in the situation". Nevertheless, Thucydides was extremely meticulous in his documentation, and records the varied certainty of his sources each time.

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